Con motivo de la ordenación sacerdotal de Angel María Vilaboa, el domingo 20 de mayo solemnidad de Pentecostés, recogemos una entrevista publicada en la hoja Parroquial de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery de Avilés, parroquia a la que pertenece. 

– ¿Cómo han sido estos años de formación en el Seminario?Angel Maria Vilaboa Orden 2018 1

Han sido unos años de conocer distintas realidades eclesiales, que sólo se entienden desde la riqueza de la libertad individual. Cada uno pone a disposición de la Iglesia lo que tiene, dando a expresiones de fe muy distintas, pero igualmente valiosas. Por ejemplo, las cofradías.
Personalmente es un proceso de madurez personal que consiste en ir aprendiendo amar a los demás como Dios los ama. No es fácil, requiere cultivar mucho la relación con Dios, tener una mente muy abierta y un corazón terriblemente comprensivo con la situación de cada persona. Digamos que durante todos estos años se ponen los cimientos, pero el verdadero aprendizaje creo que empieza ahora.
 
– ¿Tenías muy claro que quería ser sacerdote? ¿Desde qué edad?
 
Pues no, mi sensibilidad espiritual se orienta más a descubrir a Dios en medio del mundo, de la vida de las personas, de las ambiciones y sueños propios de nuestro tiempo. Así que, digamos que “dar la espalda” a todas estas cosas a las que te sientes naturalmente inclinado no es sencillo. La vocación nace por el ejemplo de los sacerdotes de la parroquia, Don Ángel y Don Rodrigo y por el deseo de servir a un ideal alto, dar la vida por amor a Dios y a los demás.
 
 
– Provienes de una familia de fe, ¿cómo te llegó la vocación sacerdotal?
 
Por lo que dije antes. Creces en un entorno de fe donde orientar la vida a Dios es algo natural. La pregunta por el sacerdocio surge en los años de universidad, quizás en un tiempo en el que buscas ser más coherente con tus principios hasta cierto punto de radicalidad. ¿Si Dios te ha dado la vida, estás dispuesto a devolvérsela? Algo así…
 
 Angel María Vilaboa Orden 2018
– Has vivido siempre en Avilés, ¿ha reforzado tu parroquia y la cofradía de “los sanjuaninos” tu vocación sacerdotal?.
Sin ninguna duda, la parroquia me ha acompañado muy bien durante todos estos años, es un lugar donde desde pequeño he estado muy a gusto, especialmente, para rezar o confesar. También la cofradía ha sido un gran aliciente, las vivencias de amistad y entrega han forjado muchas experiencias que se han convertido en puntos biográficos de referencia para mí.
 
 
– Te ordenaste de diácono en mayo del pasado año y llevas unos meses en la etapa pastoral entre Oviedo y las dos Peñamelleras. ¿Cómo ha sido esta etapa?

Como una corriente intensa de vitalidad, en contraste, con unos años de silencio y reflexión. En cada tiempo, lo que toca, pero como dije anteriormente, el contacto con el mundo es la médula de mi espiritualidad y, en ese aspecto, este año pastoral está siendo una oportunidad única para construir esa mediación entre Dios y los hombres a la que los sacerdotes estamos llamados. Aun así, lo dicho, queda mucho por aprender.
 
 
- Uno de los problemas de la Iglesia para la transmisión de la fe es el campo de la juventud, con una mayoría de jóvenes alejados de esa fe, ¿qué se puede hacer?

Tomarse en serio la libertad individual, como reflejo de la imagen de Dios en cada persona. Reconocer a Dios en ella, estimularla adecuadamente y aprender, con reverencia, de cada persona, especialmente, de los jóvenes.
Creo que en la Iglesia tenemos mucho miedo, y nos cuesta movernos en espacios donde no nos sentimos seguros. No me parece que la gente tenga menos sensibilidad espiritual, pero es difícil evangelizar por medio de costumbres y hábitos olvidados por tantos.
Estoy convencido que en el corazón del mundo está Dios esperándonos, la cuestión es ¿Quién se atreve ir allí a buscarlo? Y ¿Reconoceremos en la juventud la luz de Dios?

 
– Desde el domingo 20 de Mayo, Solemnidad de Pentecostés ya seras sacerdote, y comienza una nueva etapa...¿qué te propones con este camino que comienzas?.

Aprender de Dios y los demás, aprender a escuchar, a querer, a descubrir a Dios en el corazón de cada persona. Y cuanto más alejado, mejor.
 
 
– ¿La primera misa cuándo la celebrará?

La primera misa será el sábado 26 de mayo, a las 19:30 horas, en la parroquia donde me bautice, (Santo Tomás de Avilés) Sabugo.
 
 
– ¿Un deseo?

Fidelidad.